Porqué Blatella germanica es la cucaracha de las cocinas

Comunicaciones SSAYS
24 Nov. 2021

Blattella germanica, también conocida como cucaracha alemana o rubia, es el paradigma de plaga que afecta a las instalaciones donde se manipulan alimentos, bares, restaurantes, hoteles y viviendas. A diferencia de la cucaracha americana (Periplaneta americana) o la cucaracha oriental (Blatta orientalis), que suelen moverse por el alcantarillado o los sótanos, Blattella germanica habita dentro de los edificios, en lugares con temperaturas altas constantes, humedad y alimento.

Debido a su pequeño tamaño, de no más de 1’5 centímetros, Blatella germanica pasa desapercibida y se esconde fácilmente en espacios muy pequeños o en embalajes, pliegues de cajas de cartón, etc. y llegan a nuevos entornos transportadas por la actividad humana.

Debajo de las encimeras y de los electrodomésticos, o en escondites cerca de los fogones encuentran unas condiciones ambientales que les permiten permanecer activas durante todo el año, por lo que su control da trabajo haga frio o calor.

Pero, ¿de dónde procede y cómo ha conseguido llegar esta especie a las cocinas de los cinco continentes? William H.Robinson, entomólogo estadounidense con amplia experiencia en control de plagas, explica en Pest Control Technology la interesante historia que hay detrás de esta pequeña y prolifica cucaracha.

De las cuevas de Borneo a las cocinas urbanas

La cucaracha alemana probablemente se originó en las enormes cuevas de piedra caliza en la isla de Borneo (Malasia), que mantienen un clima constante con altas temperaturas y humedad, en las que, al parecer, la especie se desarrolló durante miles de años y donde actualmente otras especies relacionadas con Blattella todavía viven.

La isla de Borneo, concretamente en el estado de Sarawak, se produce, desde hace siglos, pimienta muy apreciada en todo el mundo. Cuenta Robinson, que los cultivadores de Borneo almacenaban la pimienta de Sarawak en las mismas cuevas donde habitaba Blattella germanica, para protegerla de ataques de piratas y porque el clima de las cavernas mantenia los granos secos.

El salto del insecto hacia cocinas y baños de todo el mundo se habria iniciado en el siglo XVI, con el tráfico marítimo de especias. Los sacos de granos de pimienta almacenados en las cuevas eran transportados en botes hasta el puerto de Malaca, la capital mundial de las especias en aquel momento, y almacenados en condiciones de poca higiene junto a otras mercaderias que se transportaban en barcos más grandes hacia occidente, y con ellos las cucarachas.

 

Parece que Blattella germanica consiguió sobrevivir facilmente la navegación entre los distintos puertos desde oriente hasta occidente. Según el experto, las hembras de cucaracha alemana pueden sobrevivir 12 días sin comida ni agua y 42 dias sólo con agua, y las ninfas grandes pueden detener el desarrollo cuando el alimento disponible es limitado. A esto hay que añadir que las hembras pueden vivir unos seis meses y producir todas sus ootecas con un solo apareamiento, y que las cuatro primeras ootecas contienen la mayor cantidad de huevos.

Pero, adaptada a vivir a temperatura y humedad constantes, Blatella germanica no vive ni sobrevive al aire libre y encuentra en los refugios interiores las condiciones perfectas para proliferar.

Cucaracha cosmopolita

Una vez que Blattella germanica se estableció en los edificios de almacenamiento de especias en Europa, fue detectada y recolectada por un entomólogo danés, Martin Brunniche, que hizo llegar algunos ejemplares a su colega sueco Carl Linnaeus.

Carl Linnaeus es conocido como el padre de la taxonomia biológica moderna, por su extenso trabajo en nombrar y clasificar especies de seres vivos, y al parecer, en 1767 la nombró Blattella germanica, probablemente porque los ejemplares originales de su colega danés se hallaron en los puertos del norte de Alemania.

La especie dió el salto hacia Europa y América, aunque se piensa que, dado que los almacenes y tiendas de especias se mantenian secos y sin calefacción, las infestaciones no fueron frecuentes hasta el siglo XIX. El cambio se produce con la introducción de los sistemas de distribución de agua dentro de los edificios y, posteriormente, de las neveras eléctricas a principios del siglo XX, lo que propició el despegue de las poblaciones de cucarachas alemanas y su condición de plaga.

La bandeja de goteo de los refrigeradores, al nivel del suelo, proporcionaba un suministro constante de agua y el motor eléctrico tenía una temperatura similar al de las originarias cuevas. Asi que las cocinas se convirtieron en un hábitat ideal y la plaga se propagó fácilmente en los hábitats urbanos.

Y aqui sigue, convertida en una de las plagas urbanas más importantes a nivel mundial.

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